Si es usted el cuidador principal de su padre o de su madre, probablemente se ha dicho que se tomará un descanso «cuando las cosas se calmen». El problema es que el cuidado rara vez se calma por sí solo. Los descansos que no se planifican no suelen llegar, y quien nunca se aparta un rato puede acabar sin fuerzas, sin nada que dar a su propia salud, a su trabajo o a sus relaciones.
El respiro es el nombre que se da al alivio temporal del cuidador principal. No es un lujo ni una señal de que no pueda con todo. Es parte de lo que hace que el cuidado se pueda sostener, para usted y para su familiar. Esta guía explica cómo planificar los descansos como una parte habitual de la organización de los cuidados en su familia.
Qué es el respiro
El National Institute on Aging (NIA) describe el respiro como un alivio temporal para los cuidadores principales, que les da tiempo para descansar, viajar o pasar tiempo con otros familiares y amigos. Puede durar desde unas horas hasta varias semanas.
Según el NIA, el respiro puede darse:
- En casa, con un familiar, un amigo, un voluntario o un cuidador contratado que se queda con su familiar
- En un centro de día, donde su familiar pasa parte del día en un entorno supervisado, con actividades y compañía
- En una residencia, por ejemplo con una estancia corta en un centro de cuidados
Aquí cuentan las preferencias de su familiar. A algunas personas les gusta el ambiente social de un centro de día; otras prefieren con mucho tener en casa a alguien conocido. Implíquele en la decisión y, si es posible, hagan primero una prueba corta.
Paso 1: Decida qué tipo de descanso necesita
Cada tipo de descanso cumple una función. Piense en una combinación:
- Descansos breves y regulares, como unas horas cada semana, para hacer recados, ver a amigos, hacer ejercicio o simplemente descansar
- Días completos de vez en cuando, para sus propias citas, celebraciones familiares o un día libre
- Descansos más largos, como unas vacaciones o una semana para recuperarse de una enfermedad
- Cobertura de emergencia, para cuando de repente usted no pueda estar
Anote qué le ayudaría de verdad. Ser concreto hace mucho más fácil pedirlo y organizarlo.
Paso 2: Empiece por la familia y los amigos
El NIA señala que a veces son la familia, los amigos o los voluntarios quienes ofrecen el respiro, y que su ayuda puede no costar nada. Las recomendaciones del NIA sobre cómo compartir los cuidados también sugieren identificar quién puede sustituirle de vez en cuando, por ejemplo quedándose con su familiar para que el cuidador principal pueda descansar o viajar.
Pida cosas concretas. «¿Podrías quedarte con mamá un sábado sí y otro no, de 10 a 4?» es mucho más fácil de aceptar que «Me vendría bien algo de ayuda alguna vez». Los hermanos que viven lejos quizá puedan venir a quedarse una semana o, en su lugar, contribuir al coste de un respiro de pago.
Ponga estos descansos en el calendario compartido, igual que las citas médicas. Nuestro planificador semanal de cuidados y el horario semanal imprimible hacen que todos los vean.
Paso 3: Busque servicios de respiro en su zona
Si la familia no puede cubrirlo todo, busque servicios locales. Algunos buenos puntos de partida:
- Los servicios sociales de su zona o de su ayuntamiento, que pueden informarle de los servicios de apoyo a cuidadores familiares, como centros de día, ayuda a domicilio o estancias temporales.
- El centro de salud o la consulta médica de su familiar, donde a menudo un trabajador social puede orientarle sobre recursos disponibles.
- Las organizaciones locales de apoyo a cuidadores y las asociaciones de pacientes, que suelen conocer bien los recursos de la zona y a veces ofrecen sus propios programas.
Cuando contacte con un proveedor, pregunte por la disponibilidad, con cuánta antelación hay que reservar, qué formación tiene el personal, cómo actúan en una emergencia y cuánto cuesta.
Paso 4: Calcule cómo pagarlo
Los costes varían mucho, así que pida presupuestos en su zona. El NIA indica que el respiro profesional suele cobrarse por horas, por días o por semanas. La financiación depende mucho del país y de la situación de cada persona: en algunos lugares hay ayudas públicas para el respiro, y algunos seguros privados o de dependencia pueden cubrir una parte, mientras que otros no lo cubren.
Pregunte a los servicios sociales o de salud de su zona qué apoyos existen para cuidadores, y revise las condiciones de cualquier seguro que tenga su familiar. Nuestra calculadora del coste de la ayuda a domicilio puede ayudarle a presupuestar un respiro regular.
Paso 5: Prepare un buen relevo
Lo que impide a muchos cuidadores tomarse un descanso es la preocupación de que la persona que les sustituye no sepa qué hacer. Un relevo claro resuelve casi todo. Prepare una guía breve por escrito que incluya:
- Rutina diaria: hora de levantarse, comidas, preferencias, actividades, hora de acostarse.
- Medicación: una lista actualizada con los horarios y dónde se guarda. Quien le sustituye sigue la rutina establecida; no debe tomar decisiones sobre la medicación.
- Notas sobre salud y movilidad: lo que necesite saber para ayudar a su familiar con seguridad.
- Contactos: médicos, farmacia, vecinos y familia, y a quién llamar primero si algo va mal.
- Información de emergencia: dónde están la tarjeta sanitaria o del seguro, las instrucciones previas si las hay y la ficha de contactos de emergencia.
- Los pequeños detalles que importan: sus programas de televisión favoritos, cómo le gusta el café, los temas que le animan.
Nuestra hoja de relevo de la visita y la ficha de contactos de emergencia, ambas imprimibles, están pensadas para esto. Si su familia lleva un registro diario del cuidador, pida a quien le sustituya que añada notas durante el descanso; así volverá con una imagen clara y no con un montón de preguntas.
Paso 6: Tómese el descanso de verdad
Es habitual pasarse un día de respiro mirando el móvil cada diez minutos. Acuerden de antemano cuándo le pondrá al día la persona que le sustituye (por ejemplo, un mensaje a la hora de comer) y qué se considera lo bastante urgente como para llamar. Después, confíe en el plan que ha preparado.
Haga del respiro una rutina
El respiro más eficaz es el regular y previsible. Inclúyalo en su horario semanal, revíselo en las puestas al día familiares y ajústelo a medida que cambien las necesidades de su familiar. Un cuidador que descansa con regularidad está en mejores condiciones de seguir cuidando, y eso es bueno para todos, incluida la persona a la que se cuida.
Fuentes
- What Is Respite Care? — National Institute on Aging
- Sharing Caregiving Responsibilities — National Institute on Aging
CareTaskNest ayuda a las familias a organizar el cuidado diario. No ofrece consejo médico, diagnóstico ni tratamiento. En caso de emergencia, llame al número de emergencias de su zona (112 en la UE).